Conforme la noche duerme, yo
vivo, yo pienso, yo sueño, veo renacer la ciudad, las casas oscuras, las calles
sin vida; ellas velan nuestros sueños de delirio, nuestros sueños de
ostentación. Creo entender más detalles en la oscuridad, ayudado por una
extraña lucidez que me aborda solo a oscuras. Mientras mis pasos convergen con
la noche pienso en el murmullo del día; en mi condición de náufrago, ante lo
errante que soy bajo el sol, pienso en cuántas puertas más se abrirán y hacia
donde me podrán llevar, me gusta convencerme y creer que mis pasos me guiarán a
un mundo que aún no puedo describir, un mundo apenas bosquejado en mi mente,
tal vez irreal, tal vez un concepto ambiguo, pero que palpita y tiene alma.
Ante ya el preámbulo de la noche y la hilaridad del ambulantaje y sus
vicisitudes, comienzo a desenmascarar la luz y a complotar en contra de ella,
no creo tener otra opción.
Dom
Dom
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