Son muchas ya la veces en que pienso y me asomo atrás de la
palabra. Indago en su flexibilidad; en su esencia misma, en lo que dice, en lo
que traduce, en el qué habrá de tras de ella. Si las palabras expresan nuestros
pensamientos, ¿cómo saberlas escoger para externar lo que nos abruma? Tal vez
el hablar con sensatez sea una cuestión de métrica, situando cada pensamiento
bajo la tutela de su propia palabra, su incondicional.
Nuestros pensamientos acotan nuestro lenguaje. Lenguaje que
se estira y a la vez marca sus nuevos linderos, de ahí la importancia de su
flexibilidad la cual atraviesa geografías y culturas reorganizando así, sintaxis
y semántica, creándose nuevos caminos que transitan por cauces paralelos
desembocando una vez más en aquel universo mudo de pensamientos.
La contigüidad del lenguaje, sus linderos, son terrenos
muchas veces inexplorados quedándose así perdidos en la potencialidad, en
nuestro posible gran vínculo con nuestro cause hermano, sin embargo terrenos en
los que me gusta meter la nariz, explorarlos y saltar en medio de ellos.
DOM
è tutta farina del tuo sacco o l'hai copiato da qualche parte? è bene citare la fonte ;)
ResponderEliminarQuesta pubblicazione si, é tutta farina del mio sacco, alla fine di tutto quello che scrivo firmo con "Dom", le altre sono traduzione ed esercizi di italiano, nel caso delle traduzione già ho citato la fonte.
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