martes, 3 de enero de 2012

México: El posible regreso del viejo Partido Hegemónico.


En esta próxima elección presidencial del 1 de Julio del 2012 México revive los demonios del pasado: Las encuestas anuncian actualmente una clara victoria del Partido Revolucionario Institucional (PRI) el cual había gobernado el país sin reparto alguno durante 71 años, hasta antes de su derrota electoral del 2000. Su candidato, Enrique Peña Nieto se ha acredito aproximadamente el 45% de la preferencia electoral, contra aproximadamente el 25% de sus principales adversarios, Josefina Vazquez Mota, del partido (PAN, partido gobernante), y Andrés Manuel López Obrador, del Partido Revolucionario Democrático (izquierda). Así pues, el PRI se siente bien perfilado a recuperar el poder cedido, en los últimos dos sexenios, a los presidentes conservadores del PAN Vicente Fox y Felipe Calderón.

Heredero da la revolución, El PRI tomó las riendas del país en 1929, instaurando un régimen autoritario y clientelar llevándose la mejor tajada de la corrupción. “El presidente ejercía un control social principalmente sobre las organizaciones obreras y campesinas, bajo el cuadro de un sistema centralizado, piramidal y disciplinado alrededor del PRI”, explica Ricardo Uvalle, politólogo de la Universidad autónoma de México (UNAM). Una época complicada según su candidato, Enrique Peña Nieto. “Una generación respetuosa del juego democrático se ha ocupado del Partido”, enfatiza el ex gobernador del Estado de México de 45 años, quien asegura encarnar al “nuevo PRI”.

Su discurso de ruptura seduce a los electores. Desde hace dos años, el PRI ha ganado la mayoría de sillas de diputados y gubernaturas de Estados. Por Héctor Moreno, politólogo del Instituto Tecnológico de Monterrey “Los electores están desilusionados del PAN que no ha cumplido sus promesas: de cambios democráticos de profundidad, transparencia en la gestión pública, el fin del clientelismo, el mejoramiento del sistema político educativo y una participación ciudadana en una sociedad más igualitaria. Ahora bien, tanto el corporativismo como la corrupción han persistido al nivel de los Estados, mientras que la pobreza y la desigualdad han aumentado”. Y la inseguridad se ha encrudecido desde que el presidente Calderón declaró, en diciembre del 2006, la guerra a los cárteles de droga. “El fin del reinado del PRI ha desestabilizado al Estado Central, estimulando los poderes regionales de los gobernadores y del crimen organizado, donde la violencia ha explotado”, añade M. Uvalle. La guerra de los cárteles, entre ellos y contra las fuerzas policiales, lleva ya más de 45 000 muertos durante los pasados cinco años.

 El PRI mantiene la imagen de una estructura fuerte, garante del orden público y capaz de gobernar firmemente” resalta M. Moreno. Este partido conserva las “mismas prácticas de compra de votos que antes, señala M. Uvalle, pero “la sociedad civil ha evaluado y exige más transparencia en el mundo político.

En caso de que el PRI gane, la política extranjera de México habría de modificarse. “Menos ideológicamente que el PAN, el PRI es un partido pragmático, capaz de sobrellevar las buenas relaciones tanto con Estados Unidos como con Cuba, pero también mejorar las existentes con Venezuela, Argentina y Brasil” aclara una vez más M. Moreno.

Los indecisos todavía muchos – más del 20 % en las encuestas – podrían finalmente cambiar los resultados. En el 2006, Felipe Calderón se impuso ante el favorito de las encuestas Andrés Manuel López Obrador del PRD, con una diferencia menor a un punto.

Publicado por Frédéric Saliba en lemonde.fr
Traducido por Dom

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